Crónica
de una muerte anunciada
Publicada en 1981,
esta novela del escritor colombiano Gabriel García Márquez basa su argumento en
un suceso ocurrido durante la juventud del escritor: un asesinato por motivos
de honor. Muchos años después el narrador, erigido en cronista e investigador de
unos hechos que vivió muy de cerca pero que no llegó a presenciar, reconstruye
minuciosamente la historia, sin ocultar en ningún momento su desenlace, que
anuncia desde la primera frase de la novela: "El día en que lo iban a
matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana..."
Santiago Nasar es
un joven de 21 años, hijo del árabe Ibrahim Nasar y de Plácida Linero, Tras una
noche de juerga que se había prolongado hasta pasadas las doce para festejar el
matrimonio de Ángela Vicario, Santiago Nasar fue al puerto a recibir al obispo,
que luego pasó por el río sin detenerse, bendiciendo desde el barco a quienes
habían ido a esperarle.
A las 7 y cinco
minutos de la mañana, los gemelos Pedro y Plácido Vicario, hermanos de la
novia, ya le habían degollado como a un cerdo. Así termina el primer capítulo
de la novela, que se compone de cinco, estando reservados los otros cuatro a
contar los antecedentes de la boda de Ángela Vicario y a seguir paso a paso,
aun con más detalle que en el primero, las andanzas de Santiago Nasar la mañana
en que le mataron.
García Márquez en
una imagen reciente.
Ángela Vicario, a
quien hasta entonces "No se le había conocido ningún novio... y había
crecido junto con sus hermanas bajo el rigor de una madre de hierro", fue
obligada por su padre y hermanos a casarse con Bayardo San Román, un hombre
llegado a la ciudad el año anterior y al que ella apenas había visto. Bayardo
era hijo de Petronio San Román, "héroe de las guerras civiles del siglo
anterior, y una de las glorias mayores del régimen conservador por haber puesto
en fuga al coronel Aureliano Buendía" (destacado personaje de Cien
años de soledad).
Por la madrugada,
apenas terminados los festejos de la boda, Bayardo devuelve a Ángela Vicario a
la familia, porque al ir a consumar el matrimonio descubre que la novia no es
virgen. Obligada por los suyos a confesar quién la ha deshonrado, Ángela da el
nombre de Santiago Nasar, posiblemente porque no "pensó que sus hermanos
se atreverían contra él".
Pero la honra debe
lavarse con sangre, y los gemelos cogen de inmediato sus cuchillos de destripar
cerdos y comienzan la persecución de Santiago, con quien habían estado bebiendo
hasta poco antes. "Sin embargo, la realidad parecía ser que los hermanos
Vicario no hicieron nada de lo que convenía para matar a Santiago de inmediato
y sin espectáculo público, sino que hicieron mucho más de lo que era imaginable
para que alguien les impidiera matarlo, y no lo consiguieron".
A decir verdad,
"nunca hubo una muerte más anunciada". Lo fue incluso por medio de un
papel introducido por debajo de la puerta en la casa de la víctima; un papel
que nadie vio, o no quiso ver, hasta después de acaecidos los hechos. También
hubo otras circunstancias que hicieron que esa muerte se produjera. Santiago,
que siempre entraba y salía de su casa por la puerta trasera, lo hizo ese día
por la principal, donde los gemelos, que sabían como todo el mundo que nunca la
usaba, le estaban esperando para que todos les vieran. La puerta seguía todavía
abierta cuando Santiago, avisado desde un balcón de que los gemelos se
acercaban para matarle, buscó refugio en la casa; pero en el último momento,
creyendo que ya había entrado, cerraron la puerta desde dentro, y a los Vicario
no les quedó más remedio que hincarle sus cuchillos.
A Santiago sólo le
quedaron fuerzas para arrastrarse, con las tripas fuera, hasta la cocina de su
casa y morir. Muchas cosas quedan sin aclarar; entre ellas, si es verdad que
había sido Santiago quien deshonró a Ángela, cosa que ella siempre afirmó,
aunque sin demasiada convicción.
Desde el momento en
que Bayardo la devuelve a los suyos, Ángela, que se había casado con él sin
estar enamorada, sintió que "estaba en su vida para siempre". Mucho
tiempo después vio a Bayardo en un hotel de Riohacha y, sin poder resistirlo, le
escribió una carta "en la cual le contaba que le había visto salir del
hotel, y que le habría gustado que él la hubiera visto".
A pesar de que no
obtiene respuesta, le sigue escribiendo, primero una carta al mes, y luego una
por semana, durante media vida. Finalmente, Bayardo regresó junto a ella:
"Llevaba la maleta de la ropa para quedarse, y otra maleta igual con casi
dos mil cartas que ella le había escrito... ordenadas por sus fechas, en
paquetes cosidos con cintas de colores y todas sin abrir".
Alejada de los
rasgos del realismo mágico, la Crónica es una novela rápida,
que sigue paso a paso, casi cronométricamente, los sucesos, con una gran
riqueza en la caracterización de los personajes y de ambiente parecido al del
resto de su producción; lo mismo que el lenguaje, tal vez menos barroco que en
ocasiones anteriores.
Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/reportaje/garcia_marquez/cronica.htm
¿Por qué esta obra te atrapa con tanta facilidad?... escuchemos, en palabras del autor, la estrategia narrativa.


